COMPLEJO ARQUEOLÓGICO DE CHOQUEQUIRAO 
Choquequirao fue el último bastión y refugio indígena luego de la derrota de Manco Inca, resistencia que duró casi cuatro décadas (1536-1572). Se encuentra situado en las colinas del nevado Salcantay, a 3033 msnm, en la provincia de La Convención (Cusco), y a 93 km de la ciudad de Abancay (Apurímac), a 13° 32’ latitud sur y 72° 44’ longitud oeste. Se llega por la carretera Cusco – Abancay hasta el kilómetro 154, tomando el desvío para el poblado de Cachora, desde donde se recorren para la cima unos 30 km más aproximadamente (2 días a pie, caminando un promedio de 8 horas cada día). Choquequirao proviene del aymara chuqui que significa oro y del quechua k’iraw, cuna; es decir, “cuna de oro”.

El Complejo tiene un área de 1810 has (del cual solo el 30% se encuentra rescatado para el turismo) compuesto de nueve sectores como pequeñas aldeas, destacando el centro político religioso, el sistema de fuentes, canales con acueductos y el grupo de portadas. Está situada en lo alto de una vertiente montañosa, signo de dominio y control, y su organización, aunque un tanto irregular en suelos, mantiene siempre el orden de arquitectura incaica. Es probable que este asentamiento haya sido un espacio religioso y administrativo, donde como es costumbre en los asentamientos incas, se dividía en Hanan (zona superior) y Urin (zona inferior). Lo que sí es seguro es que este complejo arqueológico gozó de gran importancia, por sus maravillas arquitectónicas y la posición estratégica tan de élite. Alrededor de una gran plaza se hallan las nueve zonas o aldeas, donde solo se puede visitar la plaza superior (del Hanan), colcas o depósitos, la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (del Urin), el sistema de andenes agrícolas, el escenario ceremonial (Ushno) y las habitaciones de los sacerdotes. Por ello es que las investigaciones arqueológicas dejan de lado la teoría de que haya sido un fortín militar, para presumir más bien en su importancia religiosa, así como centro político y económico, pues evidencias de pinturas y cementerios lo demuestran como un punto comercial entre la costa, la sierra y la selva. El material constructivo fue la piedra de canteras niveladas en morteros de barro. Muchas de las edificaciones del complejo tienen dos pisos con hornacinas en el interior, dispuestas en una cantidad variada de andenes, habitaciones y sistema de riego y drenaje. Llama la atención el diseño de 22 llamas en piedra laja (Llamas del Sol) insertadas en las paredes de 15 andenes y con orientación al nevado Quory Hauyrachina, por lo que se sospecha de un uso ceremonial. También, se percibe que muchos de los edificios no asumen una función doméstica, más bien son de estructura publica y de apariencia ritual. Por otro lado, se afirma que este centro urbano estuvo inconcluso, un gran proyecto que quedó sin terminar, posiblemente por la llegada de los extranjeros. También se tiene conocimiento que fue erigido en las postrimerías del Imperio, pues no se utilizaron sillares muy tallados como en otras construcciones (Písac, Ollantaytambo o el mismo Machu Picchu), los materiales son locales, y los paramentos de los inmuebles estaban recubiertos con estuco de barro y pintados. “Choqequirau es un asentamiento disperso, y aparte de unos pocos recintos de piedra que parecen en uno y otro lado de las laderas que rodean al sitio, nada impide pensar que en medio del bosque se escondan los cimientos o las simples huellas de viviendas donde habitaran gentes del común en condiciones de campamento o como eventuales visitantes. En varios puntos hay obras de ingeniería hidráulica muy cuidadosa, expresada en una red de acequias y una extensa red de terrazas agrícolas dispersas en las laderas hasta casi llegar al lecho del río Apurímac. Los datos arqueológicos son claros al indicar que ésta es obra de los incas y que es parte de los proyectos urbanísticos que tuvieron los gobernantes del Cusco en épocas avanzadas de su gobierno. A diferencia de Machu Picchu, que es de algún modo su par, no fue construido por Pachacútec y, según parece, fue obra atribuible a su sucesor, Túpac Inca Yupanqui, y tal vez incluso pudiera ser posterior, de los tiempos de Wayna Qhapaq, que ya es el siglo XVI.” (Luis Guillermo Lumbreras: Choquequirau. Santuario Histórico y Ecológico) Este complejo arqueológico también es conocido como la “hermana sagrada” de Machu Picchu, pues comparten la misma estructura y belleza arquitectónica. De igual forma se halla en medio de una inmejorable biodiversidad: cóndores, zorros, pumas, oso de anteojos, gallitos de las rocas (ave nacional), vizcachas, tarucas, mariposas de todos los colores, entre demás especies, se expanden entre la tupida vegetación y gramado de ichu, helechos gigantes y una colorida variedad de orquídeas. Como siempre, también una característica de la arquitectura inca, el saber emparejar la utilidad de sus construcciones con la extraordinaria belleza paisajística, a pesar de la aparente inaccesibilidad y dificultad del lugar. 



























OTRAS MARAVILLAS DE CHOQUEQUIRAO







Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Choquequirao http://choqequirau.perucultural.org.pe/ http://www.portalinca.com/choquequirao/ Fuente: The Black Azar
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