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LAS CASA DE LAS FLORES
La Casa de las Flores se encuentra ocupando la manzana definida por las calles Hilarión Eslava, Rodríguez San Pedro, Gaztambide y Meléndez Valdés en el barrio de Argüelles. Ocupa el solar donde se encontraba el primer campo de fútbol que hubo en Madrid. Fue encargada en 1932 por el Banco Hispano Colonial al arquitecto Zuazo. Se trata de un ensayo urbano-arquitectónico aislado, cuyo fin fue crear una tipología de bloque urbanístico a partir de la trama urbana del Ensanche. Para el concurso convocado el año 1930 Zuazo contó con la colaboración en su estudio de los arquitectos Miguel Fleischer, y Hermann Jansen La manzana de las Casa de las Flores según el planeamiento del siglo XIX, tiene 120 x 80 m orientado en sentido norte-sur. Zuazo convertirá la Casa de las Flores en un verdadero "manifiesto", para demostrar que se puede construir vivienda de calidad a partir de unas condiciones urbanísticas que no eran del todo deseables, consiguiendo, con una escasa ocupación, una gran rentabilidad (viviendas para 1.475 habitantes). Además, se aportó el patio de manzana para la ciudad, como una "calle interior".
La Casa de las Flores, está construida sobre una manzana libre, distribuida en dos cuerpos paralelos -35% de superficie sin edificar entre ellos-, de cinco "casas" [grupos de departamentos] y cinco núcleos de comunicación vertical cada uno en dirección norte-sur, separadas por un jardín comunal interior. El conjunto tiene un total de 288 departamentos. Las plantas bajas presentan un diseño para acoger la actividad comercial por las calles de Rodríguez San Pedro y de Meléndez Valdés -que son las que acometen al eje de la Princesa, con breve incursión por calles de Gaztambide e Hilarión Eslava en ambas cabezas, animando el conjunto. 
Cada "casa" tiene 4 departamentos por planta (son 6 plantas y planta subterránea), y cada departamento dispone de cuatro o cinco recintos además de la cocina, baño, W.C. y despensa, todas de forma regular y con luces directas. En el jardín hay pérgolas, y sobre el último forjado de los bloques interiores, terrazas a la catalana para tendederos. El espacio intersticial, dispuesto entre los dos bloques en la manzana, tiene en sus dos extremos dos áreas de unos 15m de ancho, por 24 m de largo y 20 m de alto, en las que hay escaleras que resuelven las diferencias de nivel entre las calles y parte central del jardín. En su centro, un rectángulo de 25 x 27 m y unos 27 m de altura deja semienterrada una zona de arena rodeada de una banda perimetral ajardinada con setos y cuatro áreas en sus esquinas de un arbolado más denso. Estas tres grandes áreas se encuentran separadas por dos zonas de paso flanqueadas por los cuerpos de terrazas y las pérgolas que estrechan el acceso a la zona central. Bajo las cuatro pérgolas hay varias fuentes bajo su sombra. Para compensar la pérdida de edificabilidad que supone la zona ajardinada, las viviendas interiores fueron elevadas con dos alturas más. Todas las habitaciones ventilan hacia el exterior, sea a la calle, sea al jardín, mientras que las cocinas y los baños dan hacia los patios interiores. Existe una explicación sencilla, el bloque de las Flores fue construido por FOCSA, que era propietaria de la cerámica San Antonio y, como propaganda, quiso volcarse en la Casa de las Flores, poniendo a mi disposición toda clase de magnífico ladrillo, y esta circunstancia fue la causa principal de la solución plástica tan comentada. Los arquitectos madrileños, sin embargo, no parecieron muy interesados por este camino.
Destacan los detalles constructivos de sus muros de ladrillo: aparejos de portales, arcadas parabólicas y remates. Las ventanas en ángulo y las terrazas de las esquinas meridionales (suprimidas en la fachada norte –hemisferio norte-) suavizan la arista del ángulo facilitando su inserción en el paisaje urbano. Para evitar la excesiva uniformidad de la fachada, se retranquean los portales centrales. La estructura de los bloques resuelve de una forma sistemática no sólo las funciones de resistencia características, sino además la organización espacial y funcional. En el ambiente de sobriedad que luce el edificio, también los elementos que podrían aparecer como "ornamento" son soluciones constructivas. Señalan Milla, Mira y Navarro que "como edificio de una coherencia ejemplar, la estructura es la propia arquitectura". En cuanto al tratamiento según la orientación de los bloques, se distingue claramente las fachadas norte-sur y oriente-poniente (hemisferio norte). En el sur las terrazas abiertas son profundas y protegen en verano de la entrada directa de los rayos solares al interior de las viviendas; en invierno, el sol llega hasta el fondo de las habitaciones. El funcionamiento de las terrazas es clave en el acondicionamiento ambiental, incluso independientemente de su uso como estancia habitable. Existen varios sistemas de control solar en el edificio. Las persianas abatibles, los voladizos, las pérgolas, porches, etc., tienen una función necesaria de protección solar en la latitud de Madrid. La disposición de las habitaciones y de las ventanas en el interior de los departamentos permite una ventilación cruzada fundamental para garantizar unas condiciones higiénicas adecuadas. Las distintas condiciones en patio interior y fachadas (a calle o a jardín) permite una diferencia de presión que garantiza una fácil ventilación de los departamentos con tan sólo abrir ventanas opuestas. Un principio básico en la ordenación de los departamentos que se apoya asimismo en la orientación del bloque según el eje norte-sur.
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